Salvar tu negocio: qué intentar antes de cerrar.

salvar tu negocio

Esta es una época del año en la que muchos nos podemos plantear echar la persiana. Haciendo balance del año te puedes preguntar cómo salvar tu negocio y qué podemos intentar antes de cerrar.  Es lógico que si el año anterior ha sido un desastre abandonar el proyecto es una opción más que plausible. Voy a intentar dar unos consejos para reflexionar antes de acometer el cierre definitivo.

Qué cosas no suelen funcionar cuando queremos evitar cerrar.

En el momento que nuestro negocio se acerca al abismo sin retorno se nos pueden ocurrir ideas que no siempre son aconsejables:

  • Asistir a ferias: si bien es cierto que puedes darte a conocer, lo que estás mostrando es un negocio en decadencia. Los posibles clientes que atraigas no van a encontrar un servicio comparable al de otros negocios que van bien. Encima, si el coste de asistencia a la feria es elevado, puede que incluso no recuperes lo invertido. Recuerda también que para darte a conocer en una feria y convencer al público debes estar en plenas facultades. Tienen mucho donde comparar.
  • Gastar dinero en anuncios: suele ir relacionado con lo anterior. Como ejemplo puedo poner el de un restaurante cuya comida es mala y el servicio lento: anunciarte conlleva que más gente sepa que eres malo y lento, con lo que tu mala popularidad aumentará en lugar de traer beneficios. No publicites algo que no funciona.
  • Contratar personal: seamos sinceros, el negocio no da beneficios y no vas a poder pagarle la nómina. Quizás contrates ese personal porque no administras tu tiempo adecuadamente o porque tu agobio te pide alguien que te ayude.

Qué puedes probar para no tener que abandonar tu negocio.

Evidentemente hay acciones que podemos plantear para probar si realmente es el momento de cerrar o no. Las decisiones drásticas requieren tiempo de reflexión, cálculos y pruebas para convencerse. Por lo tanto es hora de ponernos a trabajar:

  • Plantea el año en números y toma tres perspectivas:
    • La necesaria: plantea los números que harían que tu negocio funcione a nivel gastos, ventas o ganancias, sueldos… Lo necesario para pasar bien el año.
    • La optimista: toma unos datos ligeramente mejores que el año anterior, digamos, de un crecimiento del 5 al 10%.
    • La realista: dada la tendencia del año que ha terminado, realiza una previsión siguiendo esas cifras.
  • Reflexiona sobre cada uno de los tres escenarios:
    • La necesaria supondría un cambio radical en tu modelo de negocio: un lanzamiento estelar de un producto o servicio; encontrar tu público objetivo y satisfacer sus necesidades de manera altamente exitosa; hacerte viral en redes sociales por alguna campaña ingeniosa… Casos que requieren esfuerzo, creatividad y suerte.
    • La optimista refleja un cambio en tu modo de trabajar: evaluar de qué manera puedes ser más productivo; cómo satisfacer las necesidades de tus clientes; dejarte aconsejar por expertos en las materias que afectan a tu negocio; ahorrar en costes. En este caso conlleva esfuerzo y ayuda externa.
    • La realista es la continuación de tu tendencia, que si es negativa, te llevará a la deriva. Esto implica que no harías nada nuevo por lo que obtendrías los mismos resultados.

Planteamiento de acciones dirigidas a salvar tu proyecto.

Una vez recopiladas estas posibles situaciones debemos empezar a decidir pautas clave para encontrar la manera de salvar tu negocio y así obtener unas acciones a intentar antes de cerrar.

Si decidimos apostar por una combinación de creatividad, esfuerzo y ayuda externa nuestro resultado puede estar a caballo entre el planteamiento optimista y el necesario. Por lo que ahí van unos consejos a tener en cuenta:

  • Haz una auditoría de tu negocio: ponte en la posición de tu cliente y evalúa desde cómo te percibe desde internet, redes sociales, su móvil… hasta el propio recibimiento que le das en tu negocio y si realizas feedback con él. Si tienes un local físico la auditoría implica revisar la limpieza, la simpatía… y todo lo que percibe el cliente por sus sentidos. Crea planes de acción para corregir todas las oportunidades.
  • Si no tienes definido un público objetivo, ¡hazlo! Debes saber cuál es tu cliente habitual para cuáles de sus necesidades puedes satisfacer.
  • Revisa todos tus costes y negocia los precios de absolutamente todo, hasta cambia de compañía de luz si es necesario.
  • Contrata consultores especializados en pymes, autónomos, emprendedores… Son los que más conocen tu manera de trabajar y saben ayudarte para crecer.
  • Necesitas estar motivado así que ayúdate de un psicólogo para tomar decisiones y poder darlo todo en tu negocio. No tomes decisiones a la ligera. Cuídate para mejorar tus ventas.
  • Si tienes presencia online cuenta con consultores SEO, marketing digital, desarrolladores web…

Los profesionales que contrates deben estar preparados para tomar ese gasto que realizas en ello y multiplicarlo por beneficios.  Se dedican a eso.

¿Y qué hago después de poner en marcha las acciones?

Mide y recopila absolutamente todos los datos. Determina si tu negocio está creciendo y si lo hace al ritmo necesario. Ten en cuenta que cada uno puede aguantar una situación adversa un tiempo concreto. Si aun sigues dentro de ese periodo date la oportunidad de seguir mejorando. Estas a un paso de hallar la manera de salvar tu negocio y tienes acciones para intentar poner en marcha antes de cerrar.

Llegado el momento de tener unos servicios acordes a tu cliente, en un entorno acogedor y con un negocio solido, ¡invierte en publicidad!

Ahora que estas en alza es el momento de que la gente te conozca, les vas a atender con una sonrisa y van a ver un negocio que es un cohete. El vendedor feliz vende más y convence más. Pero no te olvides de que esto es un win-win. Al otro lado hay un cliente que acude a ti para que le soluciones la papeleta. Ten siempre presente que si él gana, tú ganas.

¿Y qué pasa si los números no cuadran y al final tengo que cerrar mi negocio?

Lo has intentado y ha salido mal. Ya está, la gente lo intenta, falla y se reinventa. Busca otro proyecto planteándolo bien desde el principio, tómate un tiempo de trabajar por cuenta ajena o huye a un paraíso natural. Pero no te estigmatices, los éxitos están precedidos por sucesiones de fracasos y cambios. Aprendemos a base de caernos y levantarnos.

Retírate antes de que te afecte gravemente al bolsillo o la salud y acude a gente con la que puedas hablar sobre ello para pasar el duelo lo antes posible.

La vida está para disfrutar y no para recordar los fracasos que hemos tenido. Pero eso sí inténtalo siempre hasta que no queden más opciones.

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